Lo colgué de mi bolso y no te imaginas cuánta gente me para a preguntar dónde lo conseguí. Me hace sonreír cada vez que lo veo. Ya es mi sello, no salgo sin él.
Se lo regalé a mi hija por su cumpleaños y casi llora de la emoción. Llevaba meses queriéndolo. Ver su cara al abrirlo no tuvo precio, valió cada peso.
Empecé con uno y ya tengo tres. No me puedo resistir, son adorables y suavecitos. Cada color me parece más lindo que el anterior. Necesito el set completo.
Lo pedí para mi novia sin saber si le iba a gustar. Le encantó el de color menta y no se lo quita de la mochila. Quedé como el mejor novio del mundo.
Soy de Cali y lo vi en todas partes hasta que caí. No me arrepiento, es tan tierno que me alegra el día. Lo tengo en mi escritorio y le hablo, ya sé, estoy enamorada.
Mi mejor amiga tenía uno y no descansé hasta tener el mío. Ahora hacemos juego con los bolsos. Es de esas compras que te hacen feliz sin razón.
Tengo 17 y lo pedí con mis ahorros. Llegó suavecito y más lindo que en las fotos. Lo cuido como un tesoro, es mi consentido. Mil veces lo volvería a comprar.
Lo compré para mí pero terminé pidiendo otro para mi sobrina. A las dos nos derrite lo tierno que es. El llavero es firme, no se suelta del bolso.
Mi novia llevaba mostrándome fotos semanas. Se lo pedí de sorpresa y la emoción fue total. No esperaba que algo así la hiciera tan feliz. Acerté en grande.