No hace falta reformar ni comprar sofá nuevo. Unas cortinas de peso — jacquard de 300 g que caen con drape real — y una cobija acanalada sobre el sillón, y el mismo espacio pasa de común a armado con criterio.
Los detalles de botón en madera en el remate, los tirantes a juego, la caída hasta el piso — cosas que en una casa de revista no fallan.




