El Sol y la Luna nunca están en el mismo cielo — pero en un eclipse se encuentran, se alinean, y por un momento forman algo que nadie puede ignorar.
Ese es el concepto detrás de estos anillos: dos piezas distintas que solo tienen sentido juntas. El Sol representa la luz, la presencia, la energía. La Luna representa la calma, el misterio, la constancia. Opuestos. Complementarios.
Uno lleva el Sol. El otro lleva la Luna. Juntos forman el eclipse — el símbolo de que se eligieron el uno al otro.
No es solo un anillo. Es una afirmación que llevan puesta todos los días.